lunes, 6 de abril de 2015

UNA NUEVA PRESENCIA

La debilidad de las conexiones a internet me ha obiligado a interrumpir la comunicación del blog. A veces es bueno aprovechar las ocasiones que las circunstancias nos ofrecen para desconectar un poco y liberarse de una cierta dependencia de los nuevos medios de comunicación. Así pude aprovechar el tiempo de Cuaresma para guardar el silencio necesario que me permite escuchar de nuevo el anuncio de Jesucristo Resucitado.
Esta Semana Santa ha sido realmente buena para adentrarme a vivir la Última Cena, la Pasión  y la Resurrección de Cristo en medio de este pueblo. Fue vivir este misterio de fe adentrandome en el amor, el sufrimiento y la alegría de las personas con las que comparto la vida. Yo sé que estoy muy lejos de la proximidad que facilitaría un verdadero compartir, pero estoy caminando en esa dirección con aceptación de las limitaciones de la diferencia cultural y de medios, de la lengua y de la edad. Pero todo, hasta las limitaciones, en manos de la Providencia se puede convertir en una ocasión de gracia.
Ver los rostros de las personas a las que lavaba los pies, marchar por los caminos del pueblo representando el Vía Crucis, vivir la alegría de los nuevos bautizados la noche de Pascua, todo ello invita a salir al encuentro de Cristo presente en este pueblo.
Ahora es como si fuese invitado a vivir todo de nuevo, como si fuese la primera vez. Quizá sea este comenzar de nuevo la Galilea a la que se refiere Jesús como el lugar apropiado para ver su nueva presencia en la fe. Esa fe que nos permite tomar parte en toda su vida gracias al don del Espíritu Santo. Con María y unidos al Papa Francisco pedimos con toda la Iglesia el nuevo Pentecostes que va a fortalecer a los cristianos perseguidos y que nos convierte en artesanos de la paz en un mundo que en estos momentos tanto la necesita.

sábado, 7 de marzo de 2015

EN BUSCA DE AGUA

Todos los años, hacia el mes de abril,  la última temporada de la época seca antes de las lluvias hay falta de agua. Pero este año ya en el mes de febrero comenzó a escasear el agua de los pozos.
Durante la peregrinación mariana, los niños del Junior (1.200) tuvieron problemas para poder encontrar agua para lavarse e incluso para beber en la escuela católica donde se albergaban. El agua debe ser subida por un sistema eléctrico al depósito y cómo faltó la electricidad durante bastante tiempo, llegó un momento en el que el agua se terminó.
Aquí en la parroquia todos los días bien temprano abrimos el antiguo pozo para que las mujeres de alrededor puedan venir a por agua. Vienen en masa y tienen que entenderse entre ellas para que unas comiencen mientras que las otras esperan su turno. Después de dos horas hay que cerrar el pozo para que el agua se reponga para el día siguiente. Hay muy poco agua en el fondo y al final el agua comienza a no ser tan clara como es debido para poder beber y cocinar. 
Hay muchas mujeres que tienen que levantarse a medianoche para poder encontrar agua en los pozos públicos. Celestina, una amiga y vecina nuestra, el otro día se levantó a las tres de la mañana para ir a por agua. Al salir de su casa, donde dormía su hijo, salió arrimando la puerta y cuando volvió se encontró que los ladrones habían entrado y robado todo lo que tenía de más valor sin que su hijo se diera cuenta.
Las mujeres aquí no paran de trabajar, desde bien pronto por la mañana y sin parar hasta bien entrada la noche. Y ahora con la falta de agua es aún peor, muchas se desplazan para hacer la colada al lado de algún pozo y así evitan el transporte del agua necesaria para lavar. Es también el trabajo de los niños para llenar bidones de plástico y algunos hombres que tienen moto a veces se dignan ayudar a sus mujeres al final del día con un poco de agua suplementaria para beber.
Los proyectos de hacer pozos no paran de hacerse, especialmente a través de las dominicas en su trabajo de promoción de la mujer en los pueblos. Cuando nosotros encontramos un problema de agua se lo pasamos normalmente a ellas, salvo en los lugares adonde ellas no van.
Algunos hablan que en el futuro una fuente de conflictos será el agua. Aquí en Benin toda la electricidad viene comprada del exterior porque apenas hay condiciones para hacer pantanos y en todo caso en los pocos sitios donde sería posible no se ha previsto. Se puede pasar sin muchas cosas, incluso sin electricidad, pero el agua es imprescindible para vivir.
Alrededor del pozo las mujeres se encuentran y están obligadas a entenderse. Es un lugar de convivencia y de conversación. El agua es lo primero que se ofrece al huésped que pasa a nuestro lado. Aunque nos falte el agua, no podemos dejar de ofrecerla y compartirla.

Acogiendo al que tiene sed acogemos al mismo Jesús que como a la samaritana nos dará el Agua Viva, esa fuente que brotara en nuestro corazón para purificarlo y hacerlo capaz de amar.

domingo, 1 de marzo de 2015

PEREGRINACIÓN MARIANA

Desde el viernes hasta hoy domingo hemos vivido “La Peregrinación”. Es un acontecimiento que marca la vida de las comunidades. Son unos días intensos donde todas las parroquias de la Diócesis se reúnen en el Santuario Mariano que está precisamente en nuestra parroquia. Antes era sólo un domingo y todo corría a nuestro cargo con la colaboración de todos. Ahora hay una comunidad de religiosos franciscanos que mantiene una presencia permanente en el Santuario y dura tres días.
En muchas comunidades cuando les preguntas como empezaron a ser cristianos te cuentan que alguien les invitó a ir a la Peregrinación y que a partir de esa experiencia de fe, de amor y de alegría de los cristianos comenzaron a ir a la comunidad cristiana de su pueblo.
Muchas veces como sacerdotes lo podemos ver como unos días muy cansados con muchas actividades y apenas un minuto de descanso. Pero también se puede vivir de otra manera y así se me concedió la gracia de vivirlo este año.  Son unos días para compartir la fe del pueblo pobre y sencillo, de sentir sus sufrimientos como un verdadero viacrucis, de vivir como uno más su alegría de verse unidos y de alabar al Señor cantando con su Madre. Son unos días para compartir con todos los sacerdotes y religiosos de la diócesis y encontrando pequeños momentos para dialogar entre nosotros. Unos días para estar en servicio casi las 24 horas de cada día, sabiéndote servidor de todos hasta el olvido de ti mismo.
Son una ocasión para escuchar también en el silencio de tu corazón lo que el Señor te dice a ti,  como uno más al que se dirige su palabra y su llamada, dejándote tocar por su gracia sanadora, liberadora.
Termina uno agotado físicamente pero lleno de paz y de agradecimiento de poder compartir la fe y la alegría con un pueblo pobre, pecador, sufriente y lleno de alegría. Uno entra en esa escuela donde el Evangelio sabe a verdad y aprendes a aceptar tu pobreza humana para ser rico de Dios, a aceptar tu pecado para llenarte de la misericordia de Jesús, a compartir los sufrimientos de los otros para poder vivir la alegría y la fuerza de la solidaridad.





jueves, 26 de febrero de 2015

LA OBRA DE DIOS

Nos esforzamos por muchas cosas pero solo una es necesaria. Cuando Jesús dice que “por sus obras los conoceréis” ¿se refiere a proyectos humanitarios y construcciones de iglesias? ¿O a muchas actividades, reuniones y gestiones pastorales? ¿Se trata de hacer nuestras obras o es de otra cosa que Él habla?
Yo me pregunto si a veces podemos perder de vista que la obra que más nos interesa es la obra de Dios con la cual estamos llamados a colaborar. Es la obra que quiere hacer con las personas para que sean capaces de escuchar su Palabra y de ver con limpieza la Verdad de su Amor por ellas, para que sean libres y puedan buscar el Bien de Dios para el cual su corazón ha sido creado.
No quisiera como misionero saber otra cosa que a Jesucristo, no hacer otra cosa que llevar a las personas a su encuentro, que su camino se hiciera visible para que las personas no fueran engañadas por el Mal, para que fueran liberadas del temor y fueran capaces de unirse para una búsqueda del Reino de Dios y su justicia. Nuestro trabajo es la Palabra y la oración que promueve la fe y suscita la caridad en las personas y en las comunidades.
Estamos llamados a nada menos que a la santidad en el amor de Jesucristo y a no menos que eso debemos llamar a los cristianos y a los que quieren serlo. La llamada es grande aunque la respuesta sea pequeña y se haga esperar. Las rebajas, el acomodar el evangelio para facilitarlo, le hace perder su fuerza de atracción. Es sobre todo un Don que se ofrece, no es una moral que se impone. Sólo un Don como el de Jesús despierta una respuesta generosa.
En una sociedad secularizada no podemos conformarnos con una vivencia del evangelio reducida a promover valores. Si la llama de la vida interior se apaga, sólo quedan planes, ruido y palabras huecas. Mucha actividad pero poca fecundidad espiritual.
Gracias Padre porque has revelado estas cosas a los pobres que se reúnen en tu nombre para escuchar tu Palabra. Esa Palabra tuya hace su trabajo en el corazón de las personas mientras duermen para despertar a otra manera de vivir en Ti. Esa es tu Obra que da frutos de un amor que permanece, que libera, que une, que anima, que sostiene. El ser como María que pierde el tiempo a los pies de Jesús para escucharle permite que seamos una nueva Marta que hace todos sus trabajos desde un corazón habitado por Su amor.



lunes, 23 de febrero de 2015

EXAMINADOS DE AMOR

En el Instituto de Bembereke ya está en marcha la construcción de un nuevo edificio para tener más aulas. Últimamente el Director del Instituto de Gamia vino un día a la parroquia para pedirnos hacer de intermediarios con Manos Unidas para construir un edificio con cuatro aulas. Hay cerca de 2.000 alumnos de secundaria, forman 37 grupos por clase y sólo tienen 27 aulas. Por eso piden hacer un nuevo edificio para poder disponer de más aulas. Para cubrir todas sus necesidades tendrían que hacer por los menos 4 edificios de cuatro aulas cada uno. También necesitan un laboratorio, una biblioteca y un edificio para la dirección y administración del centro. Manos Unidas ya hizo un edificio en el 2011 y ahora tendrán que conformarse con otro nuevo edificio y poco a poco se podrá seguir pidiendo otras ayudas. Es bueno que tampoco la ayuda venga toda de una vez sino que se acomode al ritmo de participación de la población, para que los esfuerzos locales se vean apoyados pero no reemplazados.
En este momento el Gobierno apenas hace lo mínimo para comenzar, pero luego deja a las asociaciones de padres que busquen los medios de financiar el resto. Cuando Manos Unidas aprueba un proyecto como este la población local debe comprometerse en poner su parte de colaboración. Las mujeres contribuyen trayendo sobre sus cabezas el agua necesaria para la construcción. Los hombres trabajan en la excavación del terreno para hacer la fundación del edificio. Luego el Instituto dentro de sus presupuestos anuales debe dejar una parte para el mantenimiento de todos los edificios y mobiliario del centro.

Aprovechando la venida de dos mujeres, llamadas las dos Martas, de Manos Unidas encargadas de esta parte de África concertamos una entrevista para ver el centro y encontrarnos con el personal responsable y la asociación de padres. Cuando llegamos vemos que habían reunido a todos los alumnos y personal del centro, así como a una gran parte de la población con sus autoridades. Prepararon bailes y discursos para esta gran fiesta de acción de gracias de una ayuda que viene a favor de la educación de los más pobres y que aunque viene de una España más rica que ellos, sin embargo la mayor parte viene de pequeñas contribuciones de gente trabajadora sin grandes recursos pero ricos en solidaridad. 
Todo lo que se pueda hacer por hacer posible que todos los niños sean escolarizados y facilitar la educación forma parte de nuestra tarea de evangelización, anunciar el Evangelio y dar testimonio del amor de Cristo en favor de todo el hombre y de todos los hombres, especialmente los más pequeños y más pobres. Todo lo que hacemos por ellos es a Jesús que se lo hacemos. Al final de la vida seremos examinados de amor.

domingo, 8 de febrero de 2015

LA CASA DE PIERRE

La vida aquí es muy frágil, nada hay asegurado, todo puede perderse en cualquier momento. Y una imagen de esta fragilidad y de la sencillez de la manera de vivir es la casa hecha de barro.
Ahora que no hay lluvias y que la cosecha está terminando, es el tiempo de construir. Caritas de Bembereke está aprovechando para construirles a Pierre y a su familia una casa en el terreno que pertenece a la Diócesis para una nueva parroquia en el futuro. De esta manera él guardara el terreno y lo aprovechará para hacer su campo.
El dueño de la casa donde habita la familia, le ha dado un plazo para que desaloje. El estaba ahí gracias a que las Dominicas habían arreglado un poco esa casa a cambio de que Pierre pudiera vivir ahí. Ahora, pasados unos años el dueño quiere utilizarla para su familia.
Las siete pequeñas comunidades de Bembereke se movilizaron para cotizar el dinero suficiente para pagar al albañil tradicional y para que los que trabajen voluntariamente tengan para comer. La misión completará la ayuda para poner el techo, las ventanas y puertas.
Es toda una ocasión para que el amor de Cristo se despierte en el corazón de todos y para constatar que compartiendo de lo poco que se tiene se pueden hacer verdaderos milagros.
En todo caso es la tradición de aquí, que cuando se va a construir, todos los vecinos ayudan. Las mujeres van a por el agua necesaria, que aquí se saca de un pozo artesanal hecho para la ocasión y que no es profundo ya que en esa zona hay aún bastante agua de las últimas lluvias. Los hombres dirigidos por el albañil excavan un trozo de tierra donde la amasan con el agua y la transportan a los pies de la casa que se construye. Allí se hacen bolas de barro que se lanzan al albañil que las va colocando correctamente a todo lo largo, aumentando cada día una línea de altura.

Aquí se trabaja entre bromas, cantos y risas. Hay un clima de fiesta y todos lo hacen como lo más natural del mundo, sin dárselas de haber hecho gran cosa, como los siervos inútiles que hacen lo que deben hacer. Y a Pierre se le ve contento, es pobre pero es rico porque tiene muchos hermanos y amigos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

MARCHAR A NIGERIA

El lunes fui a un pueblo y después de ver a toda la comunidad, en el momento de marchar, un joven catequista me cogió aparte para contarme su problema. Su familia procede de la Atakora que es la parte del Norte del país que hace frontera con Togo y que es una de las tierras más pobres de Benín. La mayoría tiene que emigrar a otras partes del país para poder encontrar tierra fértil donde poder trabajar. Todos los que proceden de ahí no se sienten muy bien acogidos y son discriminados por las otras etnias que se sienten superiores a ellos. Muchas familias que vienen adonde estamos nosotros que es la tierra de los baribá, ven dificultad para que les concedan un terreno y en el momento de la cosecha muchas veces tienen que dar una gran parte a la población autóctona.
Albert me contaba que desde que llegaron aquí, su familia fue saliendo adelante a base de préstamos y que cada vez que hacen la cosecha el poco dinero que sacan se les va en pagar las deudas y que apenas les queda nada para comer. Me decía que estaba muy desanimado y que aunque quería seguir sirviendo a la comunidad como catequista, estaba pensando marcharse a Nigeria para poder ganar un poco de dinero y poder salir adelante.

Nigeria se presenta a muchos jóvenes como el lugar más próximo donde emigrar y poder encontrar trabajo. Nigeria es uno de los países, con África del Sur, más poblados y con mayor poder económico del África subsahariana. El problema se plantea en que todos los extranjeros que llegan allí se convierten en verdaderos esclavos, con unas condiciones de trabajo y de vida realmente indignas de un ser humano. No ven el dinero sino al final de la estancia contratada, si un día no pueden trabajar porque están enfermos o muy cansados, no tienen derecho a la comida. Viven hacinados y trabajan nunca mejor dicho “como negros”.  Todo para comprar una moto con la que volver y mostrar que ya son algo delante de los demás, para luego venderla y poder tener algo de dinero. Todos dicen que si aquí trabajasen lo que allí sacarían el doble sin necesidad de emigrar y sufrir inútilmente. Pero una vez que a un joven le comienza a seducir la idea de emigrar es muy difícil convencerle de no hacerlo, ve en Nigeria una salida de sus sufrimientos y una posibilidad de una vida mejor.