lunes, 19 de mayo de 2014


MUSULMANES EN ESCUELAS CATOLICAS

 

Hoy fui invitado a celebrar la eucaristía en la escuela de las Dominicas de la Anunciata de Sinande en la festividad de San Francisco Coll su fundador. Es un deseo de nuestro Obispo de que no haya una sola parroquia o ciudad importante sin una escuela católica. Esta escuela comenzó hace unos cuatro años.

Al comenzar la misa fui advertido que la mayoría de los alumnos y de los padres asistentes eran musulmanes. Es algo normal, primero porque todas las actividades de la Iglesia en Benín buscan el bien de todos sin tener en cuenta su religión. Segundo, porque la población de la ciudad de Sinande es mayoritariamente musulmana.

El año pasado hubo una inauguración de una gran mezquita en Parakou y fueron invitados varios imanes a los que se les concedió decir alguna cosa. Entre ellos se encontraba un imán venido de Nigeria y dijo que los musulmanes que envían sus hijos a escuelas católicas están cometiendo un pecado. Al día siguiente el imán de nuestra ciudad de Bembereke habló por la radio para invitar a no tomar en cuenta lo dicho por ese imán porque aquí hay una sana convivencia y ellos agradecen a la Iglesia católica de abrir sus residencias de estudiantes y sus escuelas a sus hijos.

De hecho el grupo de Boko-Haram que ha secuestrado a más de doscientas niñas en Nigeria, afirma haberlo hecho para condenar la educación que viene de Occidente y decir que las niñas no deben ir a la escuela sino solamente prepararse para el matrimonio.

Es verdad que de Occidente llegan cosas buenas y otras que no lo son tanto. Pero la educación es la que debe despertar el espíritu crítico para saber valorar y elegir. Tampoco todo lo que viene de la tradición africana es malo, también hay que saber diferenciar y valorar lo que va a favor de la dignidad humana y lo que no.

Esta convivencia entre los alumnos de las diferentes religiones es buena y favorece un conocimiento y un aprecio mutuo. Esto es lo que garantiza la paz y lo que permite incluso un trabajo en conjunto a favor del bien común del país.

 

domingo, 18 de mayo de 2014


CATEQUISTAS DE SUS COMUNIDADES

 

Los catequistas en Benín son para sus comunidades bastante más que el que da la catequesis. Son los laicos que se han preparado durante un año en un centro de formación para servir a sus comunidades. Una vez en la comunidad continúan con una formación permanente en un encuentro mensual de un día de todos los catequistas de la parroquia. Y cada año hay una semana de formación de todos los catequistas que hablan la lengua baribá. Toda esa formación les ayuda a ejercer su importante labor en su comunidad y su colaboración en la primera evangelización de nuevas comunidades que aún no tienen un catequista.

Son ellos los que en sus comunidades dirigen la oración de los domingos y hacen su predicación de la palabra de Dios, ya que el sacerdote va a celebrar la eucaristía solamente dos o tres veces al mes. En nuestra parroquia sólo se puede asegurar la misa de los sábados y domingos en las comunidades más grandes y con mayor número de bautizados.

Los catequistas imparten la formación de los catecúmenos que se preparan para celebrar su bautismo. Y junto con el presidente de la comunidad y los responsables de la Caritas, llevan adelante con toda la comunidad todos los asuntos a resolver y las tareas a realizar.

Hay catequistas ya veteranos como Gaston que es el que sale en la foto y que los catequistas más jóvenes tienen como referencia y escuchan con respeto apreciando su sabiduría y experiencia. Ya comienza a haber mujeres y matrimonios en los que los dos son catequistas.
El avance y crecimiento de una comunidad depende en gran parte de sus catequistas. Donde hay un mal catequista se nota rápidamente y su comunidad no avanza, se divide y pierde fuerza. La mayoría son buenos catequistas y verdaderamente entregados en su servicio.

Sin ellos no se puede comprender la evangelización y el crecimiento permanente de la Iglesia en comunidades y en el número de miembros de cada comunidad. Aquí la Iglesia crece y los más jóvenes son mayoría. Es verdad que en el Sur los cristianos son mayoría y que cuanto más se va hacia el norte hay una presencia del Islam mucho más fuerte. Pero gracias a la colaboración de los catequistas con la obra de Dios, aquí se ven los frutos de la acción evangelizadora. En una reunión de las pequeñas comunidades de Gamia, alguien contó que el primer presidente de la parroquia dijo a los nueve que estaban en ese momento, "hoy veis casi vacía esta iglesia, dentro de unos años podréis ver aquí una gran comunidad que ya no entre en esta iglesia" y así fue. Es verdad que todo es aún muy frágil y necesitado de echar más raíces en la cultura y en el corazón de las personas. Nosotros estamos recogiendo los frutos de lo que los antiguos misioneros sembraron y esperamos que otros recojan algo de lo que actualmente hacemos todos los cristianos y especialmente los catequistas por la evangelización de este pueblo.

 

sábado, 17 de mayo de 2014


EL NECESARIO MANTENIMIENTO


Cada pueblo está preparado por su cultura a hacer frente a sus necesidades con los recursos que tiene a su alcance. Los africanos conocen mejor que nadie los recursos naturales y saben sobrevivir donde nosotros podríamos vernos en grave dificultad.

Pero la llegada de las maquinas de los blancos ha sido muy brusca sin dejar tiempo a crear una cultura de su cuidado y esto trae muchos problemas. Aquí como se puede ver la foto se cargan todos los vehículos hasta hacerlos reventar. Se quiere aprovechar al máximo sin medir las consecuencias, se ve sólo el momento presente y no se prevé el mañana.

Los camiones sobrecargados de algodón fácilmente pueden volcar. Los neumáticos de los coches revientan con el peso y la suspensión no aguanta. Las reparaciones son también hechas con remiendos y con piezas que no son las propias sino las nigerianas (como los chinos de España) que vienen más baratas. De esta manera el tiempo útil de un vehículo con ese tratamiento se acorta notablemente, aunque es verdad que saben alargarlo de una manera increíble no se sabe cómo.

Las bombas de agua tienen un mantenimiento que los que las usan suelen descuidar. Hay un dinero que se debe cotizar para poder pagar los arreglos necesarios, pero al final no se hace. La consecuencia es que terminan estropeándose y dejando de ofrecer un servicio tan necesario para todos.

Hará falta aún más tiempo para que haya una cultura que sepa educar en el buen mantenimiento de las máquinas que han invadido el mercado. Ahora son los portátiles, hace unos años sólo los veías en Cotonou, ahora hasta la persona de más edad del pueblo más alejado tiene su portátil. Se ven antenas por todos los lados. Pero el problema es que pronto se estropean por el mal uso y cuidado del teléfono.

Jesús dice que cada día tiene su afán y es verdad que es muy bueno vivir el presente, libres de nuestros miedos del futuro. Pero también habla de que el que comienza una obra tiene que asegurar que va a poder terminarla. Las personas tenemos que ser libres para vivir sin dejarnos esclavizar por las máquinas. Las máquinas deben estar al servicio del hombre y no al revés.  Pero especialmente los que tienen menos recursos técnicos necesitan saber utilizarlos para que duren lo más  posible.

viernes, 16 de mayo de 2014


CUANDO UN AMIGO SE VA


Cuando un amigo se va algo se muere y algo nace en el alma. Juan Sabi se nos fue ayer. A las 3 de la tarde me avisaron de la comunidad, Juan acaba de fallecer. Con él se nos fue un amigo, un hermano. El ya goza de la vida de Dios, nosotros seguimos luchando con la esperanza de que un día también entraremos en ese gozo que Jesús Resucitado nos ha ganado con su encarnación y su cruz.

Juan era el que manejaba todo el sistema de sonido de la iglesia de Gamia. Le vamos a sentir en falta cada vez que nos reunamos en la iglesia. Aprovechaba cada vez que se encendía el motor de gasóleo para tener electricidad para cargar los teléfonos portátiles de todos los que acudían a la sacristía pidiéndoselo.  Hace dos semanas que yo comencé a visitar las pequeñas comunidades que se reúnen los sábados por la tarde en los cinco barrios en que se divide la ciudad. Y la primera vez era en la casa de Juan. Ese día estaba muy contento de poder acoger a la comunidad en su casa y de que incluso el cura viniese ese día a la reunión. La reunión comenzaba a las 8 y ya era de noche, yo fui con mi linterna y él cuando vio que mis pilas estaban ya en las últimas, fue corriendo con sus dos muletas a comprarme pilas nuevas. El estaba queriendo acoger a Jesús en su casa y sin saberlo estaba despidiéndose de todos nosotros.

Juan caminaba con dos muletas porque una de las piernas le había sido amputada unos años atrás, tenía una enfermedad infecciosa que le había alcanzado los huesos. Muchas enfermedades que en Europa se curan fácilmente, aquí por la falta de medios económicos pueden convertirse en graves y causar la muerte. El grupo de Caritas le ayudó llevándolo al Hospital de Tangeta que llevan los hermanos de San Juan de Dios, pero aún así no pudo detenerse su infección. Últimamente se le ayudaba con gasas y agua oxigenada para cuidar su herida siempre abierta en la pierna.

 
Hoy como bautizado que era hemos celebrado la eucaristía con el cuerpo presente cubierto con un paño y en una estera de paja, sin caja ninguna. Y luego siguiendo la tradición batombu (baribá) se siguieron los rituales que su familia había ya preparado enterrándolo junto a su casa como hacen con los que fallecen ya mayores y eso que Juan no tenía apenas cuarenta años. Que desde el cielo nos ayude a escuchar los cantos de alabanza de la victoria de Jesús resucitado. Que descanse en paz.

miércoles, 14 de mayo de 2014


AYUDA A LA EVANGELIZACIÓN

 

Cuando llega el momento de pedir ayuda al exterior parece que nos entra un cierto complejo si la pedimos para la evangelización. Parece que la gente lo único que quiere es cosas concretas de desarrollo, un pozo, una escuela, un centro de salud, etc.

Se comprende que las organizaciones que no pertenecen a la Iglesia se sientan reacias a cooperar con algo que ellas no comprenden su utilidad para el verdadero desarrollo de la gente.

Cuando los misioneros vamos a España, la gente nos pregunta ¿qué hacéis aparte de decir misa y de rezar? ¿Hacéis algo para que la gente tenga que comer, donde curarse, donde aprender?

La evangelización con el anuncio de la Buena Nueva despierta la fe en Jesucristo y un amor fraterno que promueve un verdadero desarrollo humano en todas sus dimensiones.

¿Por qué debemos acomplejarnos para pedir una ayuda a la evangelización cuando nos dirigimos a los cristianos de nuestras comunidades de España?

De Cabranes (Asturias) hemos recibido para la Misión que la Iglesia de Asturias tiene en Bembereke (Benín) una buena ayuda para un proyecto de agua que comienza con un pozo ya realizado y con unos servicios y duchas que están ahora en proceso de construcción.

Este año se nos pedía presentar otro proyecto y hemos decidido pedir para la construcción de una Iglesia para una comunidad reciente que ha crecido y que sólo tiene una pequeña construcción en barro a punto de caer. De las 37 que atendemos, al menos 6 están en la lista de espera de hacer una Iglesia nueva. La comunidad se compromete siempre a hacer los ladrillos y a dar albergue y comida a los albañiles a la vez que les ayudan en su trabajo de construcción. Se pide ayuda exterior para los materiales y para pagar a los albañiles.

Ayudar a la asociación de la gente, a la evangelización, a la formación, son cosas que no se ven directamente como proyectos de desarrollo, pero son la base para que todo lo demás puede funcionar.

 
Para un creyente no hay mayor aportación que el anuncio de Jesucristo, en El encontramos nuestra liberación, nuestra capacidad de amarnos y de unirnos, nuestra lucidez y fuerza para trabajar por los derechos humanos y por todo lo que favorece la vida, la justicia y la paz. No debemos acomplejarnos para pedir ayuda para la evangelización y para construir una Iglesia, es una buena causa.

domingo, 11 de mayo de 2014


LLEGAN LAS LLUVIAS

 

Después de la estación seca en la que no cae ni una gota del cielo, han llegado las primeras lluvias. Todo se pone en marcha en los campos, la gente comienza a preparar el terreno, a limpiar, a remover la tierra. Hay que esperar para sembrar porque puede ser que la lluvia aún se detenga de nuevo antes de ser prácticamente diaria.

Para la mayoría de la gente es de sus cosechas de las que depende su comida y el poco dinero que van a ver para sobrevivir a lo largo de todo el año. El cultivo del algodón promovido por el Gobierno es lo que se supone que les da dinero, pero si echas las cuentas con ellos de lo que han gastado en las semillas y el abono, al final apenas hay beneficio. Eso sí, les sirve para ahorrar y encontrar el dinero suficiente para las compras extras, de una bici, de unas latas para cubrir el techo de una casa, para pagar los gastos de la escolarización de sus hijos…

Lo importante para comer e incluso para vender y tener algo de dinero para las compras ordinarias de cada día, es sobre todo el cultivo de maíz, que aquí es el pan de cada día. A ello se añaden otros cultivos que complementan la alimentación el ñame (igname en francés, un tubérculo muy grande), la casaba (manioc), la arroz…

 
Nuestra actividad para ir a los pueblos disminuye en este tiempo por diversas razones, primera porque la gente tiene más trabajo, segundo porque algunos caminos se hacen imposibles de atravesar a causa del agua y tercero porque suele ser el tiempo en que somos menos ya que algunos aprovechan para tomarse su descanso o su viaje a España. Será a finales de septiembre donde todas las actividades de las comunidades recomenzarán de nuevo una vez que el campo y las lluvias dejen más tiempo libre.

Las lluvias son una bendición del cielo y hay que esperar que el cambio climático no trastorne un bien tan esperado de quienes dependen casi enteramente de lo que de la tierra. Las comunidades se reúnen todos los días de este mes de Mayo para rezar el rosario y con María pedir que el Espíritu Santo se derrame como la lluvia sobre todos nosotros para que la semilla de la Palabra de Jesús de frutos abundantes de vida en plenitud.


 

viernes, 2 de mayo de 2014


UN DINERO QUE DESTRUYE

 

Siempre pensamos que la solución está en el dinero. Es verdad que en un momento dado una ayuda económica puede dar un empujón importante a una acción comunitaria emprendida o a una necesidad personal urgente. Pero la experiencia nos confirma que muchas veces el dinero puede destruir nuestros mejores recursos humanos.

Hoy la lectura del evangelio nos muestra a Jesús preguntando a los discípulos como dar de comer a la multitud que viene a escucharle. La primera reacción de los discípulos es ver que no tienen dinero suficiente para comprar los alimentos necesarios para tanta gente. Jesús propone otro camino que es el de compartir lo poco que tenemos y descubrir como la gracia de Dios acompaña siempre nuestro deseo de ayudar a los demás y nuestro compromiso de aportar todo lo poco que somos y tenemos. Nuestra iniciativa de poner en común todos nuestros recursos se ve bendecida al ver que llegamos a dar respuesta al hambre de muchos. La donación de sí de Jesus en la eucaristía es el dinamismo al que somos llamados en un amor que crea comunidad y responde solidariamente al hambre de la multitud, hambre de pan y de Dios.

Aquí como en otras partes en este momento de crisis, vemos que el dinero ha venido muchas veces a destruir tradiciones de solidaridad que daban una respuesta comunitaria a las diversas necesidades. Cuando por ejemplo llegó un dinero de America para promover la formación permanente de los maestros, ¿qué se consiguió? La Organización decidió dar una suma importante de dinero a todos los que acudieran a las sesiones de formación. Acudían en masa. La razón era que ganaban más dinero que con su salario. Cuando ahora todas las ayudas del exterior empiezan a desaparecer todos los enseñantes que antes iban de una manera voluntaria a las sesiones de formación, ahora como no les dan un dinero extra, ya no están más interesados a acudir.

Depender demasiado del dinero y del exterior puede hacernos olvidar nuestras motivaciones más gratuitas, nuestros propios recursos y las mejores costumbres de nuestros pueblos de unirse solidariamente para responder a todas las necesidades que se presenten.